En el Slow prima la calidad ante la cantidad.
Una corriente que ha llegado para quedarse, un estilo de vida, un movimiento que pretende concienciar al consumidor en la importancia económica, social y ecológica.


Existen ya varios "influencers" en el mundo que están aplicando esta filosofía, entre ellos actores, modelos, deportistas, personalidades empresariales y diseñadores.
Confort, durabilidad, sostenibilidad y respeto son características del producto.

 

A contraposición el fast fashion de la globalización especulativa, donde transformadas piezas en fases de producción, se venden en escasas semanas  estas tendencias de moda a precios bajos, los consumidores son fácilmente influenciables a comprar más de lo necesario.


Por este abuso de consumo la etiqueta posee un precio oculto,  (medio ambiente, trabajadores en cadena de suministro que pagar.
La industria de la moda actual “fast fashion” utilizan  los recursos naturales fundamentales para producir deteriorando el medio ambiente como: combustibles fósiles para la producción de materias sintéticas y transportes de toda la cadena de distribución. Acaban y contaminan los reservorios de agua dulce, disminuyendo en los riegos de algodón. Las industrias sistemáticas utilizan cantidades de compuestos inorgánicos en los textiles, desde fertilizantes y pesticidas para las fibras naturales que persistirán por mucho tiempo en forma de residuos contaminantes en la naturaleza aumentando el riesgo de enfermedades en todas las especies vivas y provocando, hambre sequía, desertificación que alteran el clima del planeta.


Este 21 de febrero, Jordi Évole destapa lo que hay detrás de la ropa "LowCost" en un interesante reportaje que participa a los trabajores cercanos a las firmas ha contar su experiencia en el "fastfashion" en respuesta un espectador concientizado tendrá la opción de elegir certeramente en un futuro.

www.lasexta.com/programas/salvados/avances/trabajadora-asiatica-industria-textil-nos-tratan-como-animales-como-perro-gato_2016021400187.html

Proponemos el Slow fashion como práctica ética y necesidad humana “postindustrial” sostenible, al diseñar con un proceso cuidado, en el que se anima a tomar el tiempo para asegurar la producción de calidad y dar valor al producto. Con un modelo sostenible, que guía a la cadena y las materias primas tomando su valor desde el primer eslabón priorizando los componentes naturales ecosostenibles, siendo justos en la redistribución del trabajo preservando puestos en condiciones dignas, éticas y transparentes, libres de empleo infantil, respetando al productor, el producto y el consumidor.

 

Valorizando las técnicas y calidad en productos artesanales tradicionales y sus beneficios culturales identitarios así como la innovación como un factor multiplicador de crecimiento económico local, incluso en zonas del planeta dónde es necesario reconvertir con justicia el valor del trabajo, la economía y el impulso a los proyectos sociales. Poniendo énfasis y cuidando en las consecuencias como la salud de la población y el medio ambiente por medio de un producto textil mayormente orgánico con tintes naturales reciclados y reciclables.

 

Creditos: #slowfashionactivist    @FiliPlazaBarcelona @MeyaFotografía @Umutkabcn